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La ‘barra libre’ del ocio nocturno se topa con la nueva realidad

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ARTICULO SACADO DE: https://www.elcomercio.es/asturias/barra-libre-ocio-20220129001259-ntvo.html

Hostelería. La ‘cuesta de enero’, el frío y los confinamientos lastran el primer fin de semana sin restricciones que los avilesinos cogen «con ganas»

No hubo grandes masificaciones, ni tampoco una legión de nostálgicos de la fiesta nocturna que abarrotasen los bares, en busca de una copa. Pero, del mismo modo, hubo tristeza por ello, ni tan siquiera sorpresa. En un clima dominado por la alegría comedida, la prudencia exigida y el realismo necesario, el sector del ocio nocturno dio ayer la bienvenida al fin de las restricciones. Consciente, en último término, de que, pese a la recuperada libertad, la realidad de su ámbito ha cambiado.

Con el uso de las barras liberado de nuevo, y las limitaciones sobre los horarios relegadas al pasado, volvieron a repetirse escenas casi de antaño, anteriores a la covid, con personas decididas a exprimir el potencial de la noche hasta altas horas de la madrugada. «Teníamos muchas ganas de salir, ni clientes ni hosteleros nos merecemos continuar sometidos a tantas limitaciones», denunciaba anoche Goretti Álvarez mientras tomaba una copa con un grupo de amigos en Sabugo. También Teresa Rivier, Ignacio Díez y José García se anunaron a salir, y defendían ayer que «en épocas de cierre del ocio nocturno los contagios se han producido igual».

No obstante, su caso no constituyó una mayoría. Una combinación de frío, ‘cuesta de enero’ y confinamientos por positivos lastró la presencia de grandes colectivos en los locales. «Enero siempre es un mal mes, y si, le sumamos el virus… La gente está algo retraída», reconocía anoche Juan Arias, propietario del Clapton, en Sabugo, y de Le Mystic, en el Carbayedo. Sus emociones oscilaban entre «la alegría y la escasez de ilusión. Estoy contento, pero sin entusiasmo. Son demasiadas idas y venidas».

En su bar se encontraban Miguel Martín y Cristina Carbonero, que reconocen que «aún hay temor a que no se cumplan las recomendaciones y terminemos contagiados». A escasos metros del Clapton, también en Sabugo, Gema Martín, de El Tostón de Jon, señalaba otra razón de peso: el cambio de costumbres: «Ahora se llevan más el ‘vermuteo’ y el ‘tardeo’ que la fiesta nocturna».

Entre quienes se animaron a desafiar esa concatenación de elementos en contra figuraba ayer Graciela Herrero. Aun sin estar demasiado convencida, pues «la cosa aún pinta mal, y hace un frío que pela», ella y su grupo de amistades se atrevieron a recorrer los bares de la Ferrería, primero, y del Carbayedo, después. «Vamos a tardar en volver a las fiestas de antes, pero por algo se empieza. Al menos, lo de estar en la barra y poder bailar es un alivio. Una ya no sabía con qué llenar las noches de fin de semana», reconocía.

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